lunes, 7 de febrero de 2011

La triste historia de Amparo Muñoz

de: Miss Venezuela La Nueva Era

Puede que sea su batalla más dura, pero la que fuera la mujer más bella del universo está dispuesta a ganarla. A Amparo Muñoz, de 56 años, la vida le ha golpeado de nuevo. Hace apenas cuatro meses le diagnosticaron una grave enfermedad. Las imágenes no dejan lugar a dudas: Amparo no está bien. Su estado físico no es bueno, apenas se la entiende al hablar y camina con mucha dificultad.

Por si esto fuera poco, el pasado martes 11 le dieron otro batacazo: los médicos le comunicaron que no podían operarla, por lo menos, de momento (y eso que ya tenía fecha y hora para entrar en quirófano). Ahora la actriz está a la espera de unos nuevos resultados. Esta misma semana tendrá los resultados de estas pruebas en su mano y el equipo de doctores que se encarga de su caso le dirá si hay algún tratamiento que pueda paliar su enfermedad. “¿Qué quieres que te diga? Es un tema muy delicado y quiero centrarme en mí. Solo os pido que me respetéis”, dijo Amparo al ser preguntada por su salud.

Pero, afortunadamente, Amparo Muñoz no está sola en esta lucha. Sus hermanos y su actual novio no se separan ni un minuto de ella. Desde hace dos semanas, va a diario al hospital de Málaga y su familia la acompaña.

La situación económica de la que fuera Miss España en 1973 es bastante precaria. Vive en uno de los barrios más conflictivos de Málaga, la Palmilla. Allí, al parecer, comparte piso con su pareja y la madre de éste, en una casa cuyo estado es bastante lamentable. La actriz ha negado, a través de su entorno familiar, que esté instalada de forma permanente allí. Amparo asegura que en estos duros momentos se encuentra en casa de sus padres, rodeada de sus familiares directos, a los que adora.

Son precisamente ellos quienes la han apoyado siempre. En sus buenos momentos, cuando triunfaba como modelo y actriz, y en los malos, durante sus coqueteos con las drogas, y hace seis años, cuando sufrió dos aneurismas y tuvieron que operarla de una malformación en el cerebelo. De aquel delicado paso por el quirófano le quedaron algunas secuelas que aún arrastra: problemas en la visión, dificultad en el habla y en el aparato locomotor. Tras ese gran bache, Amparo decidió escribir y publicar sus memorias, La vida es el precio , donde hizo un exhaustivo recorrido por su biografía, sus amores y sus problemas con las drogas.

Su belleza salvaje paralizó al país en 1973, cuando fue nombrada Miss España a los 19 años. Y conmocionó al planeta en 1974, cuando consiguió el título de Miss Universo. Amparo Muñoz fue el ejemplo palpable de que los sueños se hacen realidad, pero para ella la dicha se convirtió en drama. Abandonó su reinado a los tres meses de ser coronada y dirigió sus pasos a la gran pantalla.

Se convirtió en una de las actrices del destape, pero sus mejores interpretaciones no llegarían hasta los 80, bajo la dirección de Carlos Saura, o más tarde, a finales de los 90, con Fernando León de Aranoa. Con él recibió una de sus mejores críticas por su interpretación en Familia. Sus amores han sido el eje de su azarosa vida. Se casó tres veces. Eso, unido a sus coqueteos con las drogas, desestabilizó su vida. De hecho, en sus memorias confiesa “salí de Málaga en 1973 y volví 30 años después, enferma y desorientada, acostada sobre un colchón en un monovolumen”.

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